Cuando los No Colombianos piensan en este país piensan en café.
Gracias a Dios! Porque si pensaran en nuestro pasado
tortuoso con Escobar, las drogas, las prepago y las telenovelas nadie
invertiría un peso ni para montar una chaza de cigarrillos y mentas en este país.

Tengo una buena amiga, empresaria del café, es de esas
viejas súper intelectuales que con un par de datos histórico/geográfico/sociales
te permite concebir la trascendencia del café, por otra parte yo no soy ella y
hablaré desde lo más profundo de mi estómago de cocinera.
El café es como la sal, habrá de Maldon, rosada del
Himalaya, verde, gris, la que se le echa a las crispetas, de roca, de mar, pero
al final la sal es sal. Así es el café, todos absolutamente todos, unos con más
frecuencia o calidad que otros, pero
todos tomamos café.
A las nuevas generaciones que salieron del canal vaginal con cuenta de Facebook, déjenme decirles que el café es la red social más grande y
vieja del universo. Con la excusa del café se han tejido romances, planeado
revoluciones, derrocado dictadores, firmado contratos
multimillonarios y todo eso antes que tu abuela tuviera control de esfínteres.
Nosotros hemos nacido en el país donde se cultiva el mejor
café del mundo. ¿Tú sabes por qué? Podría decírtelo pero no va a afectar como
te tomas tu tintico, porque para disfrutar el café hay que abrir las papilas gustativas y la
cabecita.
Así como los franceses sacan pecho con sus quesos y vinos, los
colombianos deberíamos sentirnos orgullosos de nuestro café, pero cocineros
orgullo acompañado de fundamentos, orgullosos con conocimientos, en las
escuelas de cocina debería haber una cátedra exclusivamente sobre café para que podamos
barajar términos básicos como: chapola, aroma, cafés especiales, micro lote, espresso (con S no con X) sin temor a meter la
pata, para que no venga un extranjero a enseñarnos lo que deberíamos saber de
memoria como las canciones de Diomedes.
Las escuelas hacen su parte, pero por orgullo propio así
hayamos salido de la escuela de la vida, por la dignidad de la chaqueta blanca
colega cocinero, te invito, te insto a que mientras te tomas el tinto matutino
o vespertino indaga algo sobre lo que te reconforta dulcemente el alma y el
estómago.
Yo no digo ahora que todos tomen espresso al desayuno (ya
visualizo a las mamás boleadas calculando la colita de ratón en la taza). A mí me sigue gustando el café colado con panela
pero tengo claro que nadie me va a meter
los dedos en la boca en lo que respecta al café. (Podrían hacerlo en otras
circunstancias erótico/sexuales)
Habrá muchas cosas maravillosas en nuestro país, pero el
café ya nos identifica, es lo único en lo que somos mejores que el resto del
mundo y lo conseguimos sin echar plomo, saca ventaja de ello, aprende, disfruta
y promueve la CULTURA DEL BUEN CAFÉ
Mis tocinetas caramelizadas que el CAFÉ los acompañe!
Collette
Collette